Resumen Clínico del Capítulo
Síntesis académica, metodología diagnóstica y recomendaciones quirúrgicasLa escoliosis del adulto (EA) engloba las deformidades coronales de la columna en el esqueleto maduro y puede originarse por degeneración progresiva de una columna previamente alineada (de novo), por la evolución en la madurez de una escoliosis idiopática del adolescente o por causas secundarias. Con el envejecimiento poblacional, su impacto clínico crece rápidamente, asociándose a dolor lumbar crónico, radiculopatía, claudicación neurógena, pérdida del equilibrio del tronco y severa limitación funcional. En la forma degenerativa, el proceso inicia por el deterioro asimétrico de los discos y facetas articulares, provocando rotación vertebral, laterolistesis y estenosis foraminal o de canal. En las formas idiopáticas residuales, la degeneración se superpone a la curva preexistente y produce pérdida progresiva de la lordosis lumbar. Más que el valor angular coronal, el capítulo enfatiza la importancia del equilibrio sagital espinopélvico para comprender los síntomas y planificar la reconstrucción.
Presentar los fundamentos para reconocer, clasificar y tratar la escoliosis del adulto. El lector comprenderá las diferencias entre deformidad degenerativa, idiopática residual y secundaria, correlacionará los síntomas con las alteraciones coronales, sagitales y neurológicas, realizará una evaluación radiográfica espinopélvica completa, aplicará las clasificaciones de Aebi y SRS-Schwab y comprenderá los principios del tratamiento conservador, la indicación quirúrgica, la descompresión neural y la prevención de complicaciones mecánicas.
La escoliosis degenerativa de novo se desarrolla en pacientes sin antecedentes de escoliosis previa. La degeneración discal asimétrica altera la estabilidad y transfiere cargas desiguales a las facetas, favoreciendo rotación, laterolistesis y estenosis de canal. La escoliosis idiopática del adulto representa la progresión de curvas preexistentes donde la degeneración sobreañadida acentúa la deformidad y aplana la lordosis lumbar. La clasificación etiológica de Aebi organiza estas curvas en degenerativas primarias, idiopáticas progresivas y secundarias.
El dolor axial es el síntoma más común, relacionado con fatiga muscular y artrosis facetaria. La radiculopatía y la claudicación neurógena derivan de la estenosis y el estrechamiento foraminal. El capítulo destaca que la pérdida del equilibrio sagital se correlaciona con mayor dolor y discapacidad que el desalineamiento coronal. El desplazamiento anterior del tronco exige compensaciones posturales que elevan el gasto energético al estar de pie y caminar. La Figura 35.1 demuestra la evaluación clínica de la deformidad y los mecanismos compensadores.
Las radiografías panorámicas en bipedestación deben analizar la columna y la pelvis como una unidad funcional. Además de la magnitud coronal, se cuantifican las curvas regionales y los parámetros sagitales. La Figura 35.3 sintetiza los parámetros espinopélvicos clave: incidencia pélvica, versión pélvica, pendiente sacra, lordosis lumbar y eje vertical sagital (SVA). La clasificación SRS-Schwab (Figura 35.4) combina el patrón coronal con tres modificadores sagitales validados clínicamente.
El abordaje inicial incluye fisioterapia, fortalecimiento del core, ejercicio de bajo impacto, optimización farmacológica e infiltraciones dirigidas bajo control radioscópico. El rol del corsé es muy limitado. El objetivo es el alivio sintomático y la mejora funcional, reconociendo que las medidas conservadoras no corrigen la deformidad ósea.
La indicación quirúrgica es individualizada y se justifica ante dolor incapacitante refractario, déficit neurológico progresivo, claudicación severa o descompensación postural grave. A diferencia del adolescente, el objetivo es primordialmente funcional: descomprimir raíces, aliviar el dolor y restaurar un balance espinopélvico armónico. Las opciones van desde descompresiones focales hasta artrodesis extensas con osteotomías correctoras (Figuras 35.5 y 35.6).
En la práctica clínica, la evaluación debe iniciar por el síntoma principal que limita al paciente: dolor axial, radiculopatía, claudicación o fatiga postural al caminar. El examen físico en bipedestación evalúa alineación global, retroversión pélvica, flexión de rodillas y estado neurológico. Las radiografías panorámicas deben abarcar desde la base del cráneo hasta las cabezas femorales. La clasificación SRS-Schwab ayuda a cuantificar la descompensación sagital (discrepancia IP-LL y versión pélvica). El manejo conservador es la primera opción terapéutica. Cuando se plantea cirugía, los objetivos deben ajustarse a la edad y comorbilidades del paciente. La calidad ósea (densitometría y unidades Hounsfield) es crítica; la osteoporosis no tratada eleva drásticamente el riesgo de aflojamiento de implantes y cifosis de la unión proximal (PJK/PJF). Las metas de realineamiento deben ser acordes a la edad, evitando sobrecorrecciones rígidas en ancianos. En pacientes frágiles con dolor radicular dominante, descompresiones focales o fusiones intersomáticas mínimamente invasivas pueden lograr los objetivos funcionales con menor morbilidad.
