Resumen Clínico del Capítulo
Síntesis académica, metodología diagnóstica y recomendaciones quirúrgicasEl tratamiento de la escoliosis neuromuscular en pacientes pediátricos y adolescentes representa un gran desafío en la cirugía de columna. Las deformidades de inicio precoz presentan una rápida progresión durante el estirón puberal y continúan deteriorándose en la edad adulta. Los abordajes conservadores muestran una eficacia limitada, resultando en curvas graves y progresivas asociadas a oblicuidad pélvica. Estas alteraciones comprometen el equilibrio del tronco en posición sentada, reducen la autonomía funcional de los miembros superiores, perjudican la función respiratoria y alteran el tránsito intestinal. Aunque la artrodesis posterior larga con tornillos pediculares es el estándar de oro en pacientes maduros, su uso precoz limita la expansión torácica y el crecimiento espinal. Por el contrario, los sistemas tradicionales de barras de crecimiento (TGR) presentan altas tasas de complicaciones (40% a 73%), como fatiga del material, aflojamiento de implantes e infecciones, además de requerir múltiples reoperaciones para distracción periódica. En este contexto, la técnica de fijación bipolar surge como una alternativa modular y menos invasiva, permitiendo el control tridimensional de la deformidad y preservando el crecimiento.
Este capítulo tiene como objetivo capacitar a cirujanos de columna, ortopedistas y neurocirujanos en la comprensión teórica y práctica de la técnica de fijación bipolar para la escoliosis neuromuscular. El lector aprenderá a seleccionar candidatos adecuados, reconocer indicaciones y contraindicaciones, comprender los conceptos biomecánicos de los polos proximal y distal, dominar los pasos de la técnica quirúrgica con y sin el conector autodistractor (NEMOST), prevenir y manejar complicaciones mecánicas o infecciosas e identificar el papel de tecnologías emergentes como la navegación robótica.
La fijación bipolar se basa en un montaje modular sin fusión del segmento espinal intermedio, anclado en dos polos principales interconectados por dos barras longitudinales de 5,5 mm (titanio o cromo-cobalto) y conectores transversales (FIGURA 1). El polo proximal está constituido por ganchos torácicos supralaminares y pediculares dispuestos en configuración de «doble garra» en dos niveles separados por una vértebra libre, proporcionando una alta resistencia al arrancamiento y a las fuerzas rotacionales. El polo distal pélvico emplea tornillos iliosacros canulados (sistema TANIT) insertados mediante técnica mínimamente invasiva, transfixiando el hueso ilíaco hacia el cuerpo de S1 mediante conectores multidireccionales. La construcción adquiere una geometría en «Torre Eiffel», optimizando la distribución de cargas. Para pacientes con inmadurez esquelética, el sistema puede incorporar el conector autodistractor NEMOST (FIGURA 2), compuesto por una barra dentada y un dominó deslizante unidireccional que avanza progresivamente cerca de 1 mm con el crecimiento del paciente, eliminando las reoperaciones repetidas para alargamiento.
La técnica está indicada para pacientes inmaduros (> 18 kg) con escoliosis progresiva (> 50°) de etiología neuromuscular, sindrómica o congénita compleja, con el objetivo de preservar el desarrollo pulmonar y torácico. Se destaca también en pacientes neuromusculares de bajo peso, desnutridos o gravemente comprometidos considerados inoperables para una artrodesis larga convencional debido al alto riesgo quirúrgico y sangrado. Asimismo, se aplica como procedimiento de rescate en fallas mecánicas de barras de crecimiento tradicionales. Las contraindicaciones absolutas incluyen deformidades rígidas con fusión ósea previa o anquilosis, deformidades congénitas complejas con fallas extensas de segmentación (p. ej., síndromes de Klippel-Feil o Jarcho-Levin), infección activa, peso inferior a 18 kg (alto riesgo de prominencia del implante, dolor y dehiscencia cutánea) y expectativa de vida extremadamente reducida.
La cirugía se realiza bajo anestesia general y neuromonitorización en decúbito prono. Se utilizan dos incisiones posteriores en la línea media (torácica y lumbosacra/pélvica) con disección intramuscular que ahorra masa muscular (abordaje de Wiltse distalmente). Las barras se moldean y se pasan en el plano submuscular, corrigiendo la deformidad mediante maniobras en voladizo (cantilever) y tracción/compresión asimétrica. En pacientes no deambuladores con oblicuidad pélvica, se prioriza la fijación pélvica con tornillos iliosacros para restablecer la alineación espinopélvica y el equilibrio al sentarse. En pacientes deambuladores, se utiliza fijación lumbar distal con tornillos pediculares (2 a 3 niveles), preservando la movilidad lumbosacra y la marcha.
Estudios con seguimiento superior a 5 años muestran una reducción del ángulo de Cobb mayor al 50%, corrección de la oblicuidad pélvica entre el 70% y el 77% y una ganancia de altura espinal de hasta 1,5 mm/mes con el conector automático. Se observa una menor tasa de complicaciones y menor pérdida sanguínea en comparación con la fusión tradicional. La anquilosis progresiva periimplante con frecuencia hace innecesaria la artrodesis final programada. Las complicaciones incluyen infecciones superficiales, aflojamiento de implantes, prominencia sintomática del material y bloqueo del mecanismo de autodistracción resultante de errores en la alineación sagital, rotación axial de la barra o pinzamiento óseo. El futuro apunta a la navegación 3D y robótica para la colocación precisa de tornillos iliosacros y ganchos, aleaciones metálicas optimizadas y superficies biocompatibles.
La aplicación clínica de la fijación bipolar exige un cribado riguroso del paciente neuromuscular. La planificación debe fundamentarse en radiografías panorámicas y tomografía computarizada para mapear la anatomía pedicular, laminar e ilíaca. En la toma de decisiones, la definición del polo distal se correlaciona con la capacidad funcional: los pacientes deambuladores deben recibir fijación lumbar distal para preservar la función pélvica durante la marcha, mientras que los pacientes no deambuladores requieren anclaje pélvico con tornillos iliosacros para corregir la oblicuidad y optimizar la postura sentada. Durante la ejecución técnica, el cirujano debe emplear fluoroscopia continua o navegación para asegurar una transfixación ilíaca segura hacia S1 y verificar la ausencia de invasión del canal medular durante la inserción de los ganchos proximales. Al utilizar el conector autodistractor NEMOST, es obligatorio probar el deslizamiento mecánico libre del dominó antes del cierre, asegurando que el premoldeado sagital y la rotación de la barra no generen fricción excesiva. El seguimiento posoperatorio debe monitorizar la evolución de la alineación espinopélvica, la integridad cutánea en pacientes caquécticos y la progresión continua del autoalargamiento.
