Resumen Clínico del Capítulo
Síntesis académica, metodología diagnóstica y recomendaciones quirúrgicasLos disrafismos espinales constituyen un espectro de malformaciones congénitas derivadas de alteraciones en el cierre de la línea media embrionaria, comprometiendo la médula espinal, las vértebras y las partes blandas adyacentes. En las formas abiertas, especialmente en el mielomeningocele, las deformidades vertebrales precoces y complejas son sumamente frecuentes; en los disrafismos cerrados, anomalías como médula anclada, diastematomielia y lipomas espinales pueden generar deformidades progresivas de instalación insidiosa. Escoliosis, cifosis, cifoescoliosis y oblicuidad pélvica resultan de la interacción entre malformaciones óseas, ausencia de elementos posteriores, denervación neurológica, desequilibrio muscular y crecimiento asimétrico. Estas deformidades afectan no solo la alineación corporal, sino también el equilibrio sentado, la capacidad ventilatoria, la integridad cutánea, el uso de órtesis y la autonomía funcional. El manejo clínico es sumamente complejo debido a que las alteraciones del neuroeje, urológicas, respiratorias, cutáneas y nutricionales coexisten con frecuencia y modifican sustancialmente los riesgos y objetivos del tratamiento.
Presentar los mecanismos fisiopatológicos responsables de las deformidades vertebrales asociadas a los disrafismos espinales y estructurar su evaluación clínica, funcional y radiológica. El lector reconocerá los principales patrones de escoliosis y cifosis, comprenderá la influencia del nivel motor funcional y de la oblicuidad pélvica, identificará patologías asociadas del neuroeje y comprenderá los principios que orientan el tratamiento conservador, la cifosectomía, la artrodesis larga, la fijación espinopélvica y las estrategias de preservación del crecimiento.
El capítulo diferencia los disrafismos abiertos y cerrados, organización sintetizada en la Figura 1. El mielomeningocele representa la forma abierta de mayor impacto clínico, mientras que los disrafismos cerrados engloban lesiones con variable compromiso estructural y neural. La fisiopatología de las deformidades responde a tres factores interdependientes: inestabilidad estructural, desequilibrio neuromuscular y crecimiento vertebral asimétrico. La ausencia o hipoplasia de elementos posteriores anula la banda de tensión posterior; la denervación muscular compromete el control activo del tronco; y el crecimiento sobre una columna asimétrica consolida progresivamente la curva. La médula anclada, siringomielia, malformación de Chiari e hidrocefalia añaden factores que pueden deteriorar la función y acelerar la progresión.
La cifosis angular rígida de radio corto es característica de los pacientes con mielomeningocele grave y puede estar presente desde el nacimiento. La Figura 2 demuestra su evolución natural cuando no es tratada. Las cifosis de radio largo y las cifoescoliosis también son frecuentes. La escoliosis adopta habitualmente un patrón en 'C' toracolumbar largo, ilustrado en la Figura 3, asociándose frecuentemente a severa oblicuidad pélvica. En los disrafismos cerrados, curvas similares surgen de forma insidiosa asociadas a tracción medular o asimetría motora. El nivel motor funcional condiciona el comportamiento: a mayor altura del compromiso neurológico, menor es el control del tronco y mayor la rigidez y dificultad para la sedestación.
La evaluación debe integrar caderas, rodillas y pies, así como el estado neurológico y neuroquirúrgico global. Hidrocefalia, disfunción valvular, siringomielia y médula anclada pueden modificar la presentación clínica y deben descartarse antes de atribuir un deterioro motor exclusivamente a la curva. Disfunciones esfinterianas, compromiso respiratorio, piel atrófica y desnutrición son igualmente determinantes. La Figura 6 ilustra una complicación grave de la cifosis lumbar severa: la ulceración cutánea sobre el ápice óseo. El capítulo enfatiza asimismo la elevada frecuencia de alergia al látex en esta población y la necesidad de un entorno quirúrgico libre de látex.
Las radiografías panorámicas deben reflejar la postura funcional del paciente (de pie o sentado en su silla habitual) y complementarse con estudios de flexibilidad (Figura 7). La tomografía computarizada con reconstrucción 3D resulta indispensable en anatomías óseas complejas para planificar los anclajes pediculares (Figura 8). La resonancia magnética de todo el neuroeje es mandatoria ante regresión funcional, progresión acelerada, alteración esfinteriana o sospecha de anclaje medular o siringomielia (Figura 9).
La fisioterapia, el posicionamiento y la adaptación de la silla de ruedas mejoran el confort y la distribución de presiones, aunque no corrigen deformidades estructuradas severas. Los corsés tienen un papel muy limitado debido a la rigidez y al riesgo de úlceras en zonas insensibles. Cuando la cirugía es necesaria, el capítulo describe tres grandes estrategias: cifosectomía para cifosis angulares graves, artrodesis posterior larga con fijación espinopélvica y sistemas de distracción para pacientes esqueléticamente inmaduros seleccionados (Figuras 11 a 13). La selección depende de la morfología, flexibilidad, nivel neurológico, estado cutáneo, calidad ósea y potencial de crecimiento.
En la práctica, la planificación debe comenzar por la pregunta funcional: ¿de qué manera la deformidad interfiere en la vida diaria de ese paciente? La capacidad de sedestación, marcha funcional, transferencias, tolerancia a órtesis, higiene y preservación de la piel deben analizarse junto con la alineación espinal y la oblicuidad pélvica. El nivel motor funcional permite interpretar el pronóstico biomecánico y la capacidad de compensación. Un deterioro motor reciente, pérdida de la marcha, dolor o alteración esfinteriana nunca deben atribuirse automáticamente al crecimiento de la escoliosis; es perentorio descartar médula anclada, siringomielia o disfunción valvular antes de corregir la columna. La preparación preoperatoria es necesariamente multidisciplinaria: función respiratoria, nutrición, urocultivos negativos, permeabilidad de derivaciones ventriculares, optimización de la cobertura cutánea y protocolo estricto de alergia al látex. Cicatrices lumbosacras previas, piel fina o úlceras pueden convertir el cierre de partes blandas en el desafío principal, justificando la participación temprana de cirugía plástica. En pacientes no deambuladores, el balance sentado y la fijación pélvica son prioritarios; en pacientes que deambulan, la extensión de la fusión debe preservar la movilidad necesaria para la marcha. La elevada tasa histórica de infecciones, dehiscencia de herida y pseudartrosis refuerza la necesidad de perseguir objetivos funcionales realistas en lugar de correcciones radiográficas agresivas que comprometan la seguridad.
