Resumen Clínico del Capítulo
Síntesis académica, metodología diagnóstica y recomendaciones quirúrgicasLa hernia de disco cervical puede manifestarse como cervicalgia axial, radiculopatía, mielopatía cervical o una combinación de estos cuadros. La distinción clínica es decisiva porque el dolor axial puro tiene un significado e historia natural totalmente diferentes de la compresión radicular o medular progresiva. La degeneración discal, las fisuras anulares, los factores biomecánicos y los mediadores inflamatorios participan en la génesis de los síntomas. La identificación de la raíz afectada exige correlacionar dolor irradiado, parestesias, déficit motor y reflejos osteotendinosos, aunque las variaciones anatómicas pueden modificar los patrones clásicos. La resonancia magnética (RM) es el estudio de elección, pero la alta frecuencia de abombamientos discales asintomáticos exige una rigurosa correlación clinicorradiológica. La mayoría de las radiculopatías se manejan inicialmente de forma conservadora. Cuando la cirugía es necesaria, la discectomía y fusión anterior (ACDF), la foraminotomía posterior y la artroplastia discal cervical representan alternativas con indicaciones específicas, mientras que las técnicas endoscópicas amplían el arsenal mínimamente invasivo.
Reconocer las distintas formas de presentación de la patología discal cervical, correlacionar los hallazgos neurológicos con el nivel anatómico, estructurar la investigación diagnóstica, comprender el manejo conservador y definir las indicaciones quirúrgicas de ACDF, foraminotomía posterior, artroplastia y abordajes endoscópicos.
La hernia discal cervical produce tres síndromes clínicos: cervicalgia axial, radiculopatía o sufrimiento medular (mielopatía). Las Figuras 43.2 a 43.5 ilustran los patrones motores, sensitivos y reflejos de las principales raíces cervicales (C5 a C8). La superposición de dermatomas implica que ningún signo aislado debe determinar el diagnóstico.
La exploración neurológica evalúa fuerza segmentaria, sensibilidad, reflejos y pruebas provocativas. El test de Spurling, la distracción cervical y el signo de Bakody (Figuras 43.6 a 43.8) apoyan el compromiso radicular. Pérdida de destreza manual, torpeza para abotonarse, hiperreflexia, clonus, signo de Hoffmann o alteración de la marcha exigen descartar mielopatía cervical.
Las radiografías simples definen alineación sagital y espondilosis. La TC detalla la anatomía ósea y osteofitos. La RM (Figura 43.10) demuestra hernias discales blandas, compresión de raíces y médula y cambios de señal intramedular. Ante niveles múltiples o dudas clínicas, la electromiografía o bloqueos radiculares selectivos permiten aislar el nivel sintomático.
La radiculopatía aislada se trata inicialmente con medidas conservadoras: fisioterapia, analgésicos, neuromoduladores e infiltraciones epidurales selectivas. La cirugía se indica ante fracaso clínico, déficit motor progresivo o mielopatía. La discectomía y fusión cervical anterior (ACDF) es la técnica de referencia. La foraminotomía posterior mínimamente invasiva preserva el movimiento en hernias posterolaterales blandas, mientras que la artroplastia discal cervical (CDA) mantiene la movilidad en pacientes seleccionados sin espondilosis severa (Figuras 43.13 a 43.21).
Disfagia, lesión del nervio laríngeo recurrente, fístula de LCR, infección y enfermedad del segmento adyacente deben prevenirse activamente. La endoscopia uniportal y biportal ofrece descompresión dirigida con mínima alteración tisular.
En la práctica clínica, el abordaje inicia identificando si el paciente presenta dolor axial, radiculopatía o mielopatía. El dolor irradiado debe guardar estricta congruencia con el déficit sensitivo o motor y con el nivel comprometido en la RM para no operar hallazgos incidentales. La presencia de mielopatía (torpeza en manos, marcha espástica) cambia la urgencia hacia la descompresión quirúrgica. En radiculopatías sin déficit motor grave, se realiza una prueba de tratamiento conservador de 6 a 8 semanas. Si se requiere cirugía, la localización de la compresión define el acceso: hernias centrales o medulares se operan por vía anterior (ACDF o CDA); hernias foraminales blandas posterolaterales en columnas con lordosis conservada pueden tratarse con foraminotomía posterior o endoscópica preservando el movimiento discal. Durante el abordaje anterior, la separación esofágica debe ser suave e intermitente y el fresado de los platillos respetuoso para evitar la subsidencia de la caja.
