Resumen Clínico del Capítulo
Síntesis académica, metodología diagnóstica y recomendaciones quirúrgicasEl tratamiento de los tumores de la columna ha evolucionado desde grandes resecciones abiertas hacia estrategias multimodales orientadas a lograr descompresión neural, estabilidad mecánica y control tumoral con menor agresión quirúrgica. Esta transformación es particularmente relevante en pacientes oncológicos que frecuentemente presentan comorbilidades, fragilidad sistémica y necesidad de reanudar rápidamente la radioterapia o la terapia sistémica. El capítulo integra diversas técnicas mínimamente invasivas: cirugía endoscópica, vertebroplastia y cifoplastia, ablación percutánea, terapia térmica intersticial con láser (LITT), radioterapia corporal estereotáctica (SBRT), cirugía de separación e instrumentación percutánea. Estas modalidades se presentan como herramientas complementarias dirigidas a problemas distintos: compresión neural, inestabilidad, dolor y control local. El desafío primordial radica en seleccionar y secuenciar adecuadamente las intervenciones, evitando procedimientos excesivamente agresivos o tratamientos insuficientes para el compromiso existente.
Presentar las principales técnicas mínimamente invasivas y su integración con terapias adyuvantes en el tratamiento de tumores espinales. El lector comprenderá principios, indicaciones y limitaciones, correlacionará compresión neural, inestabilidad y control oncológico con la selección terapéutica, y reconocerá cómo la endoscopia, el aumento vertebral, la ablación, la SBRT, la cirugía de separación y la estabilización percutánea se combinan en estrategias individualizadas.
Las técnicas de cirugía de columna mínimamente invasiva (MISS) buscan reducir el daño muscular, la pérdida sanguínea, el dolor posoperatorio y la estancia hospitalaria. En pacientes oncológicos, esta menor morbilidad facilita la movilización temprana y el reinicio rápido de terapias sistémicas adyuvantes y radioterapia. La toma de decisiones sigue regida por los objetivos neurológicos, mecánicos y oncológicos del tratamiento.
Se discuten las modalidades uniportal y biportal. En oncología espinal, ambas permiten biopsias, descompresión dirigida y resección de lesiones epidurales seleccionadas con mínima disrupción tisular. Su aplicación en tumores intradurales sigue siendo restringida y operador-dependiente, siendo su principal utilidad la descompresión limitada para una rápida recuperación.
La vertebroplastia y la cifoplastia refuerzan cuerpos vertebrales debilitados por fracturas patológicas, proporcionando estabilización mecánica y alivio rápido del dolor. La ablación percutánea aporta control tumoral local y analgesia. El capítulo revisa radiofrecuencia, microondas, crioablación y terapia térmica intersticial con láser (LITT), así como procedimientos combinados de ablación y cementoplastia.
La radioterapia corporal estereotáctica (SBRT) administra dosis ablativas de radiación en volúmenes tumorales definidos respetando la médula espinal adyacente. La cirugía de separación redefine el paradigma clásico de resección radical: en lugar de la extirpación epidural completa, busca descomprimir los elementos neurales (creando un margen de seguridad de 2-3 mm) para que la SBRT trate eficazmente el tumor residual.
La estabilización con tornillos pediculares percutáneos está indicada cuando la destrucción neoplásica genera inestabilidad mecánica o dolor. La escala SINS (Spinal Instability Neoplastic Score) estandariza la evaluación clínica y radiográfica de la estabilidad espinal. La instrumentación percutánea se combina fácilmente con cirugía de separación, vertebroplastia o radioterapia.
La selección del tratamiento comienza identificando el problema dominante: dolor por fractura sin compresión neural sugiere aumento vertebral; inestabilidad mecánica indica estabilización según criterios SINS; y compresión medular sintomática coloca la descompresión neural en el centro. La cirugía de separación permite una descompresión dirigida seguida de SBRT para control oncológico local, evitando grandes resecciones abiertas. Los tornillos pediculares percutáneos aportan fijación rígida con baja pérdida sanguínea y bajo riesgo de infección, facilitando la radioterapia posoperatoria inmediata.
