Resumen Clínico del Capítulo
Síntesis académica, metodología diagnóstica y recomendaciones quirúrgicasLa lesión neurológica perioperatoria se encuentra entre las complicaciones más temidas de la cirugía espinal, acarreando el riesgo potencial de déficits motores, sensitivos o esfinterianos permanentes. Los mecanismos incluyen contusión mecánica directa, compresión por hematoma o implantes mal posicionados, tracción/distracción excesiva, isquemia medular, neuropatías por posicionamiento y lesión por reperfusión. El capítulo detalla la anatomía funcional de la médula espinal, los territorios vasculares (arteria espinal anterior frente a posteriores) y las raíces nerviosas. Diferencia los síndromes medulares de las radiculopatías y revisa las clasificaciones de lesiones nerviosas periféricas (Seddon y Sunderland: neuropraxia, axonotmesis, neurotmesis). El diagnóstico se apoya en la monitorización neurofisiológica intraoperatoria multimodal, exámenes neurológicos posoperatorios seriados y neuroimagen de urgencia.
Capacitar al lector para identificar factores de riesgo y mecanismos de déficits neurológicos perioperatorios, reconocer nuevos déficits de forma inmediata y estructurar protocolos diagnósticos y terapéuticos. Cubre lesiones nerviosas por decúbito prono, síndrome del cordón blanco, parálisis motora de C5 y estrategias neuroprotectoras.
Las columnas dorsales, los tractos corticoespinales laterales y los tractos espinotalámicos determinan la presentación clínica ante una lesión. La irrigación medular es precaria en zonas torácicas críticas (T4-T8). Las raíces y plexos periféricos están expuestos a tracción y compresión durante las maniobras quirúrgicas y el posicionamiento del paciente.
Las lesiones se dividen en síndromes medulares centrales y radiculopatías periféricas. La gradación de Seddon/Sunderland orienta el pronóstico. Los déficits pueden presentarse de forma inmediata o desarrollarse insidiosamente a lo largo de horas, lo que significa que un examen normal en quirófano no elimina el riesgo de hematoma posoperatorio tardío.
Las alertas de neuromonitorización detectan afectación subclínica. En el posoperatorio, los exámenes físicos seriados son obligatorios. La TC sin contraste verifica trayectorias de tornillos y conflicto óseo; la RM urgente identifica hematomas compresivos, edema medular, isquemia o restos herniarios. La EMG/conducción nerviosa evalúa la recuperación radicular y periférica tras 3-4 semanas.
El Síndrome del Cordón Blanco (White Cord Syndrome) se refiere al deterioro sensitivo-motor repentino tras una descompresión cervical o torácica sin incidentes, mostrando edema hiperintenso en T2 en la RM, atribuido a lesión por reperfusión aguda. La parálisis de C5 es una complicación característica tras descompresión cervical (laminoplastia o laminectomía con fusión), causando paresia deltoidea/bíceps por retracción radicular o reperfusión.
Los déficits neuropráxicos leves y estables sin compresión estructural se manejan con soporte hemodinámico, fisioterapia y observación. Los déficits rápidamente progresivos o las causas compresivas identificables (hematoma epidural, invasión por material) exigen revisión y descompresión quirúrgica de urgencia en cuestión de horas para maximizar la recuperación.
Un nuevo déficit neurológico posoperatorio es una emergencia hasta descartar una causa mecánica reversible. La evaluación inmediata determina si el déficit es medular, radicular o de nervio periférico. Debe solicitarse TC/RM de urgencia sin demora. Las lesiones por decúbito prono (estiramiento del plexo braquial, compresión del nervio cubital o femorocutáneo lateral) deben reconocerse y prevenirse mediante acolchado y posicionamiento adecuados.
