Resumen Clínico del Capítulo
Síntesis académica, metodología diagnóstica y recomendaciones quirúrgicasLas deformidades de la columna cervical (DCC) abarcan alteraciones en los planos sagital y coronal que comprometen la orientación de la cabeza, la mirada horizontal, la función neurológica y actividades de la vida diaria como la marcha, deglución, respiración e higiene. Se originan por causas iatrogénicas tras cirugías desestabilizantes, espondilosis degenerativa, traumatismos, malformaciones congénitas, tumores o enfermedades inflamatorias (espondilitis anquilosante), y con frecuencia representan compensaciones a deformidades toracolumbares. La columna cervical presenta retos particulares debido a su gran movilidad, proximidad a la médula y arterias vertebrales, y la demanda biomecánica continua de mantener la cabeza sobre la pelvis. La deformidad no debe evaluarse solo por el ángulo local: etiología, rigidez, balance espinopélvico global, neurología y anatomía vascular deben analizarse para definir la conducta terapéutica.
Presentar los fundamentos anatómicos, biomecánicos, clínicos y radiológicos de las deformidades cervicales. El lector aprenderá a identificar sus principales etiologías, interpretar los parámetros de alineamiento cervical y global (T1 slope, lordosis cervical, cSVA, CBVA), distinguir curvas flexibles de rígidas, dominar las clasificaciones, solicitar estudios vasculares por angio-TC y dominar los abordajes anterior, posterior y combinado, osteotomías cervicales y prevención de complicaciones.
La función primordial de la columna cervical es mantener la cabeza equilibrada y preservar la mirada horizontal con mínimo gasto energético. Al perderse la lordosis, la fatiga muscular y el dolor aumentan. La columna cervical se adapta recíprocamente a los cambios en la cifosis torácica, lordosis lumbar y versión pélvica. El capítulo analiza parámetros clave como T1 slope, lordosis cervical (C2-C7), eje vertical sagital cervical (cSVA) y el ángulo mentón-ceja vertical (CBVA). La deformidad puede ser primaria o representar una compensación de un desequilibrio toracolumbar distal.
La cifosis postoperatoria tras laminectomías sin artrodesis es una causa común. La degeneración, la osificación del ligamento longitudinal posterior (OLLP), traumatismos y espondiloartropatías inflamatorias producen deformidades severas. La Figura 41.1 ilustra la deformidad rígida mentón-esternón en la espondilitis anquilosante. Las Figuras 41.5 a 41.7 detallan etiologías coronales como el síndrome de Grisel, tortícolis congénita y hemivértebras cervicales.
La cifosis progresiva produce mielopatía no solo por compresión ósea anterior, sino por aumento de la tensión longitudinal de la médula (mielopatía por estiramiento o stretching myelopathy, Figura 41.3). La anatomía de la arteria vertebral es crucial; variaciones de trayecto y bucles intraóseos condicionan la seguridad de tornillos pediculares y osteotomías. La Figura 41.2 muestra una anomalía vascular identificada por angio-TC, destacando la necesidad del estudio vascular preoperatorio.
El capítulo presenta sistemas que organizan las deformidades según su ápex (cervical o cervicotorácico), componente coronal y rigidez (Tabla 41.1). Las radiografías panorámicas evalúan el balance global; los estudios dinámicos miden la flexibilidad; la TC define la anatomía ósea y puentes anquilosantes; la RM evalúa la médula; y la angio-TC visualiza las arterias vertebrales.
Deformidades leves o móviles admiten tratamiento conservador o abordajes anteriores (discectomía/corpectomía). Curvas rígidas requieren osteotomías adaptadas a la rigidez: liberaciones posteriores, osteotomías anteriores uncovertebrales o osteotomías de sustracción pedicular (PSO) / resecciones vertebrales (VCR) en C7 o T1 (Figuras 41.8 a 41.10). El principio rector es emplear la menor intervención capaz de restaurar la mirada horizontal y la estabilidad con seguridad neurológica.
En la práctica clínica, la evaluación debe realizarse con el paciente de pie, valorando la mirada horizontal, deglución, marcha y signos de mielopatía. Las radiografías panorámicas de columna completa son obligatorias; una cifosis cervical suele ser una compensación a un dorso plano lumbar. Corregir el cuello sin tratar el balance lumbar provocará fallo catastrófico de los implantes y descompensación de unión. El T1 slope, cSVA y CBVA definen el origen del problema. Las radiografías dinámicas definen la flexibilidad: curvas móviles se resuelven por vía anterior con fijación posterior, mientras que curvas anquilosadas exigen osteotomías (Ponte, uncovertebrales o PSO en C7/T1). La angio-TC es mandatoria para mapear las arterias vertebrales antes de instrumentar. El objetivo final es restaurar la mirada horizontal (CBVA entre -10° y +10°) y descomprimir la médula previniendo la cifosis de unión distal.
