Resumen Clínico del Capítulo
Síntesis académica, metodología diagnóstica y recomendaciones quirúrgicasEl dolor cervical y lumbar involucra múltiples generadores anatómicos, y los procedimientos intervencionistas desempeñan un papel diagnóstico, pronóstico o terapéutico en pacientes seleccionados. Bloqueo diagnóstico, bloqueo de prueba e infiltración representan conceptos distintos: el primero localiza el origen del dolor; el segundo predice la respuesta a la denervación; y la infiltración busca alivio terapéutico antiinflamatorio. La radioscopia, la tomografía y la ecografía aumentan la precisión y seguridad. Los anestésicos locales, corticoides (particulados frente a no particulados) y medios de contraste requieren conocimiento farmacológico riguroso para prevenir complicaciones vasculares graves. La radiofrecuencia aporta opciones de ablación térmica o neuromodulación en dolor facetario, sacroilíaco o radicular. El capítulo enfatiza que ningún procedimiento intervencionista sustituye al diagnóstico clínico ni debe demorar la cirugía en urgencias neurológicas.
Comprender los principios de bloqueos e infiltraciones espinales, diferenciar sus finalidades diagnóstica y terapéutica, dominar la seguridad farmacológica de los corticoides, reconocer los tipos de radiofrecuencia (térmica continua, pulsada y enfriada) e identificar las indicaciones clínicas en dolor facetario, radicular, discogénico y sacroilíaco.
El capítulo distingue bloqueo diagnóstico, bloqueo de prueba e infiltración terapéutica. Esta diferenciación evita interpretar el alivio anestésico temporal como prueba de curación permanente.
Los anestésicos locales varían en latencia y toxicidad. Los corticoides se dividen en formulaciones particuladas y no particuladas, diferencia crítica para prevenir embolias en inyecciones transforaminales. El contraste bajo fluoroscopia confirma la difusión y detecta inyecciones intravasculares. Contraindicaciones absolutas incluyen sepsis, coagulopatía o déficit motor progresivo quirúrgico.
Dolor facetario, radicular, sacroilíaco y discogénico exigen dianas distintas. La correlación clínica debe preceder a la punción: infiltrar una estructura degenerada en la RM sin concordancia clínica reproduce el error de tratar imágenes incidentales.
La radiofrecuencia convencional genera lesión térmica ablativa (80°C). La radiofrecuencia pulsada (≤42°C) modula la señal sin necrosis tisular extensa, y la radiofrecuencia enfriada amplía el volumen de ablación en la articulación sacroilíaca. La denervación del ramo medial es clave en dolor facetario; la modalidad pulsada se usa junto al ganglio dorsal en radiculopatías seleccionadas.
Dolor transitorio, parestesias, lesión neural, hematoma e infección son posibles complicaciones. El capítulo recomienda imagen estricta, corticoides no particulados en zonas vasculares y bloqueo diagnóstico previo a la radiofrecuencia.
En la práctica clínica, los procedimientos intervencionistas aportan el máximo valor cuando responden a una pregunta concreta. En un paciente con alteraciones degenerativas multinivel, un bloqueo anestésico selectivo identifica la estructura responsable. En radiculopatías agudas, la infiltración transforaminal permite controlar la inflamación y facilita la rehabilitación física. Los signos de alarma (cauda equina, paresia progresiva) deben descartarse antes de infiltrar. Los corticoides particulados están contraindicados en inyecciones transforaminales cervicales y torácicas por riesgo de embolización de la arteria radicular e infarto medular; debe usarse dexametasona no particulada con contraste. La radiofrecuencia de facetas nunca debe indicarse solo por artrosis en la RM: exige alivio concordante (≥50-80%) tras bloqueos diagnósticos del ramo medial.
