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INFECCIÓN PRIMARIA DE LA COLUMNA VERTEBRAL

Autores:Edson Pudles
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Capa 3D Tratado de Coluna

Resumen Clínico del Capítulo

Síntesis académica, metodología diagnóstica y recomendaciones quirúrgicas
Contexto Clínico

Las infecciones primarias de la columna vertebral son relativamente infrecuentes pero poseen un alto potencial de destrucción ósea, deformidad, inestabilidad y compromiso neurológico. Su reconocimiento precoz es complejo porque la presentación inicial suele ser inespecífica: el dolor axial persistente puede preceder a la fiebre, a las alteraciones neurológicas o a los signos radiológicos evidentes durante semanas. La fisiopatología varía con la edad, en particular debido a las diferencias en la vascularización discal entre niños y adultos. La infección resulta habitualmente de diseminación hematógena, inoculación directa o extensión contigua, e involucra bacterias piógenas comunes, microorganismos oportunistas e infecciones específicas, sobre todo la tuberculosis vertebral. El capítulo integra epidemiología, factores predisponentes, manifestaciones clínicas, marcadores inflamatorios, métodos de imagen, diagnóstico microbiológico y la clasificación de la AO Spine. El tratamiento es predominantemente conservador, pero el déficit neurológico, la inestabilidad, la deformidad progresiva, los abscesos o el fracaso terapéutico exigen desbridamiento, descompresión y estabilización quirúrgica.

Objetivo del Capítulo

Comprender la fisiopatología, epidemiología, presentación clínica y diagnóstico de las infecciones primarias de la columna; diferenciar infecciones inespecíficas de la tuberculosis vertebral; utilizar adecuadamente los métodos de laboratorio, microbiología e imagen; e identificar las situaciones en que el tratamiento médico es suficiente frente a aquellas que requieren desbridamiento, descompresión y estabilización quirúrgica.

Fisiopatología y factores predisponentes

La diseminación hematógena es la principal vía en la espondilodiscitis. En niños, la persistencia de vasos nutricios favorece el compromiso discal primario; en adultos, el proceso comienza en el hueso subcondral vertebral y se extiende secundariamente al espacio discal. Enfermedades sistémicas, inmunosupresión, edad avanzada, uso de drogas intravenosas, neoplasias y procedimientos invasivos aumentan la vulnerabilidad. Staphylococcus aureus es el agente bacteriano predominante.

Presentación clínica y clasificación

El dolor persistente es el síntoma más frecuente, mientras que la fiebre puede estar ausente en una proporción importante de pacientes. Esta disociación favorece el retraso diagnóstico. El capítulo expone la clasificación del AO Spine Knowledge Forum, que estratifica la infección según localización anatómica, severidad, estado neurológico y modificadores clínicos del paciente.

Diagnóstico multimodal

Los reactantes de fase aguda (VSG, PCR) apoyan la sospecha y monitorizan la respuesta, pero no confirman ni descartan la infección de forma aislada. Los hemocultivos permiten aislar el patógeno y dirigir la antibioterapia. Las radiografías simples pueden ser normales en etapas iniciales. La TC caracteriza la destrucción ósea y guía la biopsia percutánea, mientras que la RM con contraste es el método de referencia para evaluar la extensión en tejidos blandos, espacio discal y compromiso neural. La Tabla 58.1 compara el rendimiento de las modalidades de imagen.

Tratamiento de las infecciones inespecíficas

En la mayoría de los pacientes, el tratamiento inicial consiste en antibioterapia dirigida e inmovilización ortésica. La evolución clínica, analítica y radiológica determina la respuesta. La cirugía está indicada ante fracaso terapéutico, déficit neurológico progresivo, compresión neural, deformidad, inestabilidad o dolor intratable. Los objetivos quirúrgicos incluyen desbridar tejido desvitalizado, drenar colecciones y restaurar la estabilidad.

Tuberculosis vertebral

La tuberculosis vertebral (mal de Pott) presenta un curso insidioso y puede provocar destrucción ósea severa, deformidad cifótica y grandes abscesos fríos antes de generar síntomas marcados. La Figura 58.5 ejemplifica un compromiso vertebral extenso con absceso voluminoso. Se debe buscar confirmación microbiológica o histopatológica, pero el tratamiento antituberculoso no debe retrasarse ante un cuadro clínico altamente sugestivo. El tratamiento farmacológico prolongado es el pilar terapéutico; la cirugía se reserva para déficit neurológico, deformidad o inestabilidad.

Aplicación Clínica y Directrices

La infección vertebral debe incluirse en el diagnóstico diferencial del dolor axial persistente, en especial ante factores predisponentes. La ausencia de fiebre o leucocitosis no descarta el diagnóstico. En la evaluación diagnóstica, hemocultivos y marcadores inflamatorios orientan la etiología, pero la RM con contraste es fundamental para evaluar estructuras neurales y extensión tisular. Si los hemocultivos son negativos, la biopsia percutánea guiada por TC debe realizarse antes de iniciar antibióticos empíricos siempre que la situación clínica lo permita. La respuesta clínica debe monitorizarse con PCR seriada y reevaluación por imagen si hay sospecha de progresión. El dolor refractario, el empeoramiento neurológico o la inestabilidad mecánica obligan a considerar el tratamiento quirúrgico.

Descriptores Científicos DeCS / MeSH

DiscitisOsteomielitisTuberculosis de la Columna VertebralImagen por Resonancia MagnéticaBiopsia Guiada por ImagenAntibacterianosFusión Vertebral

Por qué importa este capítulo

El principal peligro de la espondilodiscitis es permitir que una enfermedad médicamente tratable progrese silenciosamente hasta causar daño neurológico permanente, abscesos epidurales o deformidad cifótica grave. Reconocer el patrón clínico, solicitar oportunamente la RM y obtener confirmación microbiológica evita retrasos y tratamientos empíricos inadecuados. El capítulo aborda el momento en que una infección deja de ser solo un problema infectológico para convertirse en un desafío de reconstrucción biomecánica.

Las infecciones primarias de la columna vertebral exigen un alto índice de sospecha porque el dolor puede preceder a las manifestaciones sistémicas o neurológicas. El diagnóstico se basa en la integración de clínica, marcadores inflamatorios, microbiología y RM. La mayoría de los casos responde al tratamiento médico, pero el déficit neurológico, la inestabilidad, la deformidad o el fracaso terapéutico demandan una intervención quirúrgica individualizada.
Card 1 — El dolor puede ser la única alerta inicial

Ausencia de fiebre

La infección vertebral puede manifestarse únicamente como dolor persistente sin fiebre ni leucocitosis. En pacientes con comorbilidades, esperar signos sépticos floridos retrasa el diagnóstico y permite la progresión de la destrucción ósea.

Card 2 — La RM es la prueba angular

Imagen de elección

Las radiografías pueden ser normales en las primeras semanas. La RM con contraste detecta precozmente el edema óseo, la destrucción del platillo, el flemón epidural y el compromiso neural, siendo fundamental ante sospecha clínica.

Card 3 — La estabilidad mecánica también importa

Reconstrucción estructural

Erradicar la bacteria no repara el colapso estructural. Cuando la destrucción ósea produce deformidad, inestabilidad o compresión neurológica, el desbridamiento y la fijación instrumentada son componentes esenciales del tratamiento.

Referencias Bibliográficas Seleccionadas

Literatura de alto impacto indexada en PubMed / DOI
19 Referencias
1.Garfin SR, Eismont FJ, Bell GR, Bono CM, Fischgrund JS. Rothman-Simeone the spine e-book. Elsevier Health Sciences; 2017.
2.Boos N. Spinal disorders: fundamentals of diagnosis and treatment. Aebi M. Berlin: Springer; 2008.
3.Vinas FC. Spinal Infections. Updated 07/2024. Available from: https://emedicine.medscape.com/article/1266702
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Episodio 1 – Capítulo 8: Columna Vertebral en el Plano Sagital

Profundice en el debate científico con los autores del capítulo analizando casos prácticos y conductas quirúrgicas.