Resumen Clínico del Capítulo
Síntesis académica, metodología diagnóstica y recomendaciones quirúrgicasLa artroplastia de la columna vertebral (reemplazo total de disco) fue diseñada para preservar el movimiento fisiológico del segmento intervenido, mantener la cinemática natural y prevenir la degeneración del segmento adyacente (DSA) asociada a las artrodesis tradicionales. En la columna cervical, la artroplastia discal cervical (CDA) ha demostrado una sólida validación clínica, logrando resultados funcionales equivalentes o superiores y menores tasas de reoperación adyacente frente a la ACDF en discopatías blandas de uno o dos niveles en pacientes seleccionados. En la columna lumbar, la artroplastia discal total (TDA) ofrece preservación del movimiento en lumbalgias discogénicas mononivel graves en pacientes jóvenes y activos sin artrosis facetaria ni deformidad. No obstante, la artroplastia no sustituye universalmente a la fusión: su éxito clínico depende estrictamente de una rigurosa selección de pacientes, el cumplimiento estricto de los criterios de exclusión (degeneración facetaria severa, osteoporosis, inestabilidad o espondilolistesis) y una colocación en la línea media anatómica exacta.
Detallar los fundamentos biomecánicos, tipos de prótesis, indicaciones, contraindicaciones, técnicas quirúrgicas y resultados clínicos de la artroplastia de columna cervical y lumbar. El lector aprenderá a seleccionar los candidatos ideales, centrar los implantes en la línea media anatómica, monitorizar la osificación heterotópica y prevenir complicaciones como el hundimiento, la migración y la sobrecarga facetaria.
La artrodesis suprime el movimiento del nivel operado, incrementando las presiones intradiscales y el estrés mecánico en los segmentos adyacentes, lo que acelera la enfermedad del segmento adyacente. La artroplastia restituye la altura discal, mantiene los arcos fisiológicos de movilidad (flexión, extensión, inclinación lateral y rotación axial) y normaliza la distribución de cargas sobre las articulaciones facetarias.
La CDA está indicada en radiculopatías o mielopatías focales por hernia discal blanda de uno o dos niveles resistentes a tratamiento conservador en pacientes con movilidad conservada. Las contraindicaciones comprenden artrosis facetaria avanzada, cifosis cervical rígida, inestabilidad, osteoporosis severa y OPLL. Los ensayos clínicos aleatorizados confirman preservación duradera del movimiento y menor tasa de cirugía adyacente en comparación con la ACDF.
La TDA lumbar está indicada en lumbalgia discogénica severa mononivel (cambios Modic, colapso discal) en L4-L5 o L5-S1 resistente a terapia médica en pacientes de 18 a 60 años. Se deben respetar criterios estrictos de exclusión: osteoartritis facetaria, espondilolistesis ístmica o degenerativa, escoliosis lumbar, estenosis del canal y osteoporosis.
Las prótesis se clasifican según su grado de restricción (constreñidas, semiconstreñidas, no constreñidas) y materiales de fricción (metal-polietileno, metal-metal, cerámica-cerámica, elastoméricas). Los núcleos móviles permiten el autocentrado reduciendo el estrés en la interfase hueso-implante, mientras que los diseños semiconstreñidos limitan desplazamientos traslacionales excesivos.
La localización precisa de la línea media bajo fluoroscopia biplanar es fundamental; colocar la prótesis descentrada provoca sobrecarga facetaria asimétrica y desgaste prematuro. La descompresión debe ser completa sin resección facetaria excesiva. Las complicaciones comprenden osificación heterotópica (clasificación de Park-McAfee), hundimiento, migración, desgaste de componentes y artrosis facetaria tardía.
En la práctica clínica, la selección del candidato es el factor determinante del éxito de la artroplastia. En la columna cervical, las radiografías dinámicas deben mostrar al menos 3° a 4° de movilidad fisiológica y ausencia de anquilosis facetaria. En la columna lumbar, las articulaciones facetarias deben evaluarse por TC de cortes finos para confirmar la ausencia de hipertrofia o esclerosis. Durante la cirugía, la línea media anatómica debe marcarse en los cuerpos vertebrales superior e inferior bajo control fluoroscópico antes de labrar el lecho óseo. La prótesis debe adaptarse a la superficie de los platillos para evitar el hundimiento, evitando alturas excesivas que distiendan las facetas posteriores. En el seguimiento postoperatorio se debe vigilar la aparición de osificación heterotópica mediante protocolos antiinflamatorios adecuados.
