Resumen Clínico del Capítulo
Síntesis académica, metodología diagnóstica y recomendaciones quirúrgicasLa fijación posterior de la columna cervical es una herramienta quirúrgica fundamental para restablecer la estabilidad multiplanar en fracturas-luxaciones traumáticas, mielopatía espondilótica multinivel, deformidades complejas, cifosis post-laminectomía, tumores y cirugías de revisión. La evolución del instrumental transitó desde los cerclajes interespinosos clásicos (Rogers, Bohlman) hacia los sistemas contemporáneos de tornillos en masas laterales (Roy-Camille, Magerl, Anderson, An) y tornillos pediculares subaxiales. La fijación con tornillos en masas laterales y barras proporciona una estabilidad tridimensional fiable con un elevado margen de seguridad respecto a la arteria vertebral y las raíces nerviosas. En situaciones de inestabilidad severa, osteoporosis marcada o transiciones cervicotorácicas (C7-T1), los tornillos pediculares subaxiales brindan una resistencia al arrancamiento y control rotacional superiores. El dominio de estas técnicas exige una precisa comprensión anatómica de los cuadrantes de las masas laterales y de los trayectos pediculares.
Detallar los puntos de referencia anatómicos, fundamentos biomecánicos y pasos quirúrgicos para la fijación posterior cervical (tornillos en masas laterales, tornillos pediculares subaxiales, tornillos translaminares y fijación en la unión cervicotorácica). El lector aprenderá las trayectorias de Roy-Camille, Magerl, Anderson y An, los protocolos para tornillos pediculares y las medidas de prevención neurovascular.
La masa lateral subaxial está limitada medialmente por la unión laminofacetaria, lateralmente por el borde libre articular, cranealmente por la articulación facetaria superior y caudalmente por la inferior (Figura 76.1). La raíz nerviosa discurre anteroinferiormente sobre el proceso transverso y la arteria vertebral asciende por el foramen transverso directamente por delante de la masa lateral.
Se han desarrollado múltiples trayectorias para optimizar el anclaje protegiendo las estructuras neurovasculares. Roy-Camille: entrada en el centro de la masa lateral, dirección perpendicular anterior con 10° de inclinación lateral. Magerl: entrada 1-2 mm medial y craneal al centro, dirección 25°–30° craneal y 25° lateral paralela a la faceta. Anderson: entrada 1 mm medial al centro, 30°–40° craneal y 10° lateral. An: entrada 1 mm medial al centro, 30°–40° craneal y 25°–30° lateral (máxima protección radicular).
Los tornillos pediculares subaxiales (especialmente en C7 y C6) proporcionan un anclaje biomecánico excepcional, esencial en osteoporosis, deformidades rígidas y para cruzar la unión cervicotorácica (C7-T1). El punto de entrada se sitúa en el margen superolateral de la masa lateral, con una inclinación medial de 30°–45° en el plano axial y paralela al platillo superior. Se recomienda neuronavegación o control radioscópico continuo.
El paso de la columna cervical móvil y lordótica a la torácica rígida y cifótica genera un gran estrés mecánico. Finalizar fijaciones largas en C7 se asocia a elevadas tasas de fallo; prolongar la instrumentación hacia la columna torácica alta (T1-T3) con tornillos pediculares torácicos previene el arrancamiento de implantes y la cifosis juncional.
Las complicaciones abarcan lesión de la arteria vertebral, radiculopatía por lesión o distensión nerviosa, contusión medular, fractura de la masa lateral, aflojamiento de implantes y pseudoartrosis. La TC 3D preoperatoria y la inclinación lateral del fresado garantizan la seguridad de la técnica.
En la práctica clínica, la fijación cervical posterior está indicada tras laminectomías multinivel, en fracturas facetarias inestables o cuando la fijación anterior es insuficiente. Al instrumentar masas laterales de C3 a C6, las trayectorias de Magerl o An aportan mayor seguridad radicular y vascular que la técnica de Roy-Camille. En C7, donde la masa lateral es habitualmente delgada y débil, colocar un tornillo pedicular confiere un anclaje mecánicamente superior. En montajes que cruzan C7-T1, el uso de barras de transición de doble diámetro (3.5 mm cervical a 5.5 mm torácico) evita la fatiga del material. La TC preoperatoria debe medir el diámetro pedicular y descartar anomalías de la arteria vertebral.
