Resumen Clínico del Capítulo
Síntesis académica, metodología diagnóstica y recomendaciones quirúrgicasLa tracción craneal posee una larga trayectoria en la alineación de la columna vertebral, evolucionando desde los dispositivos rudimentarios descritos por Hipócrates hacia los modernos sistemas de fijación rígida y tracción halo-gravitacional. Su fundamento biomecánico se basa en las propiedades viscoelásticas de los tejidos blandos (músculos, ligamentos y fascias), que responden a fuerzas continuas con relajación de tensiones y elongación progresiva (creep). En la cirugía contemporánea, la aplicación del halo y de las fuerzas de tracción permite la corrección gradual de deformidades vertebrales graves y rígidas (ángulo de Cobb >90°), así como la reducción cerrada y estabilización provisional o definitiva de traumatismos cervicales agudos. No obstante, aplicar tracción esquelética exige un estricto control biomecánico y neurológico para evitar complicaciones graves como perforación craneal, sobredistracción y parálisis de pares craneales. El dominio de la técnica de fijación, las zonas anatómicas de seguridad y los protocolos de progresión de carga es indispensable para garantizar la seguridad en pacientes pediátricos y adultos.
Capacitar al especialista para describir y ejecutar la colocación del halo craneal y de los sistemas de tracción esquelética. El lector aprenderá las indicaciones y contraindicaciones de la tracción halo-gravitacional y halo-pélvica en deformidades rígidas y traumatismos cervicales agudos, identificará las zonas de seguridad anatómica para la inserción de pines, aplicará protocolos de progresión de pesos y reconocerá y tratará complicaciones locales, mecánicas y neurológicas.
La tracción actúa remodelando gradualmente las estructuras capsuloligamentosas y musculares mediante fluencia viscoelástica. Los dispositivos comprenden el halo craneal (control tridimensional y uso prolongado), las pinzas de Gardner-Wells (reducción cerrada rápida en traumatismos) y el soporte de Mayfield (fijación rígida intraoperatoria de la cabeza sin vectores de tracción).
Deformidades vertebrales severas: La tracción halo-gravitacional preoperatoria está indicada en curvas con ángulo de Cobb >90° (escoliosis neuromuscular, congénita y sindrómica), mejorando la altura torácica, función pulmonar y estado nutricional mientras flexibiliza la curva antes de la cirugía. Traumatismo cervical agudo: Se utiliza para la reducción cerrada de fracturas-luxaciones facetarias y estabilización provisional. Contraindicaciones: Fragilidad ósea de la calota (osteogénesis imperfecta, displasia fibrosa), lesiones compresivas agudas del canal sin estudio previo, sospecha de hernia discal traumática en RM, luxación atlanto-occipital y fracturas del atlas con rotura del ligamento transverso (riesgo de distracción fatal).
Bajo anestesia local o general con el paciente en decúbito supino alineado, se elige un anillo con 1–2 cm de holgura respecto al cuero cabelludo. Se insertan pines de titanio o acero en secuencia cruzada. Zona de seguridad anterior: 1 cm por encima de la ceja, lateral al limbo medial del iris (evitando el seno frontal y los nervios supraorbitario y supratroclear) y por debajo del ecuador cefálico. Zona posterior: por encima del pabellón auricular y opuesta al pin anterior, o por encima de la protuberancia occipital externa. El torque se calibra a 6–8 in-lbs en adultos y 2–5 in-lbs en niños.
En la tracción halo-gravitacional, el peso inicia en el 5%–10% del peso corporal y progresa de 1 a 2 kg diarios hasta alcanzar el 40%–50% bajo vigilancia neurológica continua. En el trauma cervical agudo, la reducción se realiza con incrementos graduales de peso bajo control radioscópico seriado.
Las complicaciones incluyen infección o aflojamiento de pines, perforación de la calota craneal (que exige retirada, TC, antibioterapia y recolocación) y neuropraxias de pares craneales (III, IV, VI y VII). La aparición de dolor intenso, parestesias o déficits de pares craneales obliga a reducir o suspender la tracción inmediatamente.
En la práctica clínica, la tracción halo-gravitacional es una herramienta fundamental en escoliosis graves y rígidas (Cobb >90°), convirtiendo deformidades complejas en curvas más flexibles y reduciendo la necesidad de osteotomías de tres columnas (VCR) de alto riesgo. En luxaciones facetarias cervicales agudas, la reducción cerrada debe monitorizarse con radiografías seriadas y examen neurológico repetido. En pacientes neurológicamente íntegros, es indispensable una RM previa para descartar hernias discales extruidas antes de iniciar la tracción. Los orificios de los pines deben limpiarse diariamente con clorhexidina y el torque de los pines revisarse sistemáticamente a las 24 y 48 horas para prevenir aflojamientos e infecciones locales.
