Resumen Clínico del Capítulo
Síntesis académica, metodología diagnóstica y recomendaciones quirúrgicasLos tumores benignos y lesiones seudotumorales de la columna se descubren con frecuencia de forma incidental y muchos cursan asintomáticos. Sin embargo, la calificación de 'benigno' no equivale a inocuidad: osteoblastomas agresivos, quistes óseos aneurismáticos, hemangiomas agresivos y tumores de células gigantes pueden destruir la arquitectura ósea, causar compresión neurológica aguda y presentar altas tasas de recurrencia local. El diagnóstico depende de integrar la edad, la localización (elementos posteriores vs cuerpo vertebral), el patrón clínico y los hallazgos en radiografía, TC y RM. Cuando se precisa confirmación histológica, la biopsia percutánea guiada debe cumplir estrictos principios oncológicos. Las clasificaciones de Enneking y WBB guían la elección entre observación, ablación percutánea, embolización, curetaje o resección.
Reconocer los patrones clínicos y radiológicos de las principales lesiones benignas y seudotumorales, dominar los principios de biopsia y estadificación (Enneking, WBB) y formular estrategias individualizadas para osteocondroma, osteoma osteoide, osteoblastoma, quiste óseo aneurismático, hemangioma, granuloma eosinofílico y tumor de células gigantes.
La colaboración entre cirujano, radiólogo y patólogo es esencial. La muestra debe obtener tejido viable mediante un trayecto resecable en la cirugía definitiva. La clasificación de Enneking diferencia lesiones inactivas (1), activas (2) y agresivas (3); el sistema WBB mapea la extensión vertebral tridimensional.
El osteocondroma puede ser asintomático o causar compresión neural intracanal (Figura 53.1). El osteoma osteoide cursa con dolor nocturno que cede con AINEs y escoliosis antálgica; la TC muestra el nido lítico característico y se trata con ablación percutánea por radiofrecuencia (Figura 53.2). El osteoblastoma es mayor (>1,5-2 cm) y más destructivo, requiriendo resección y artrodesis (Figura 53.3). El quiste óseo aneurismático presenta niveles líquido-líquido en la RM y se aborda mediante embolización, escleroterapia, denosumab o curetaje (Figura 53.4).
El hemangioma vertebral suele ser un hallazgo incidental; las formas agresivas invaden el canal neural y requieren embolización previa a la descompresión (Figura 53.5). El granuloma eosinofílico produce vértebra plana en niños y suele resolverse con manejo conservador (Figura 53.6). El tumor de células gigantes es histológicamente benigno pero biológicamente agresivo y recidivante, exigiendo resección en bloque o curetaje con denosumab coadyuvante (Figura 53.7).
Lesiones latentes se vigilan; lesiones sintomáticas activas se tratan con técnicas percutáneas; y tumores agresivos exigen resección completa y reconstrucción estructural.
En la práctica clínica, la evaluación combina edad, tipo de dolor (dolor nocturno aliviado por aspirina en osteoma osteoide) y localización anatómica (arco posterior vs cuerpo). La TC define la cortical ósea y la presencia del nido; la RM determina el componente de partes blandas y compresión medular. Procedimientos mínimamente invasivos (ablación por radiofrecuencia para osteoma osteoide, embolización arterial para quiste aneurismático y hemangioma agresivo) son muy eficaces pero requieren diagnóstico de certeza previo. En osteoblastomas agresivos y tumores de células gigantes, el seguimiento con RM/TC periódicas es obligatorio por el riesgo de recurrencia tardía.
