Resumen Clínico del Capítulo
Síntesis académica, metodología diagnóstica y recomendaciones quirúrgicasLa endoscopia cervical por vía anterior surgió de la búsqueda de una descompresión neural directa minimizando la morbilidad asociada a la artrodesis convencional (ACDF), como la enfermedad del segmento adyacente, la pseudoartrosis y las complicaciones relacionadas con implantes y placas. Mediante irrigación continua, magnificación óptica de alta definición e instrumental de calibre reducido, los abordajes endoscópicos anteriores permiten realizar discectomías selectivas o descompresiones transsomáticas focales preservando la mayor parte del disco intervertebral y la movilidad del segmento. No obstante, operar en el corredor cervical anterior exige un dominio riguroso de los planos fasciales, la protección de la vaina carotídea y de las vísceras aerodigestivas (esófago y tráquea), así como el cuidado constante del nervio laríngeo recurrente y de la arteria vertebral. La seguridad depende de una adecuada selección clínico-radiológica, la planificación milimétrica de la trayectoria, un fresado óseo controlado y el manejo de la presión de irrigación.
Presentar los fundamentos técnicos, corredores anatómicos, indicaciones y limitaciones de la cirugía endoscópica cervical anterior. El lector aprenderá a planificar y ejecutar los accesos transdiscal y transcorpóreo (transsomático), proteger las estructuras viscerales y neurovasculares, verificar la descompresión neural completa bajo visión directa y prevenir complicaciones como la perforación esofágica, la lesión del laríngeo recurrente, la fístula dural y el hematoma epidural.
El acceso endoscópico anterior trata la patología compresiva anterior sin necesidad de fusión intersomática ni artroplastia. Al preservar el tejido discal no lesionado o labrar un canal óseo transsomático específico, se conserva la biomecánica segmentaria y se evitan las complicaciones de placas y cajas.
Las indicaciones idóneas comprenden hernias discales cervicales blandas centrales, paracentrales o foraminales que no responden al tratamiento conservador, causando radiculopatía o mielopatía focal leve. La mielopatía multinivel grave, inestabilidad cervical, cifosis rígida, pérdida de altura discal >50% y OPLL retrovertebral extensa constituyen contraindicaciones.
En la vía transdiscal, el endoscopio accede al espacio discal para extraer el fragmento herniado respetando el resto del disco. En la vía transcorpórea (transsomática), se realiza un túnel óseo de 3,5 a 4,0 mm a través del cuerpo vertebral hacia el fragmento retrovertebral, preservando el disco intervertebral intacto.
Bajo control fluoroscópico, se desarrolla el plano prevertebral entre el esternocleidomastoideo/vaina carotídea lateralmente y la tráquea/esófago medialmente. La palpación digital y la disección roma confirman la línea media. Las cánulas se introducen con obturadores romos protegiendo el esófago.
Las complicaciones abarcan lesiones viscerales (esófago, tráquea), parálisis del nervio laríngeo recurrente, lesión vascular carotídea o vertebral, durotomía incidental y hematoma epidural. La irrigación continua a baja presión previene la extravasación de líquido a los espacios profundos del cuello.
En la práctica clínica, la endoscopia cervical anterior se considera ante una hernia discal blanda de un solo nivel que causa radiculopatía severa en un paciente con alineación lordótica estable. La RM y la TC preoperatorias son indispensables para medir la altura discal y evaluar osteofitos. En pacientes jóvenes o activos, la técnica transcorpórea permite retirar fragmentos extruidos preservando el disco. Intraoperatoriamente, la fascia prevertebral debe disecarse de forma roma y mantenerse una retracción medial suave del paquete visceral. Tras colocar la cánula, el fresado se realiza bajo irrigación continua y visión directa hasta identificar el ligamento longitudinal posterior. Su apertura expone y libera el fragmento. La revisión final confirma la descompresión libre y pulsátil del saco dural y la raíz sin sangrado.
